ESPECIAL / París y Lyon se sumaron a los toques de queda parciales vigentes en varias urbes francesas, mientras el Ejecutivo francés atribuye a «grupúsculos de extrema izquierda y de ultraizquierda» una estrategia insurreccional tras los saqueos y disturbios del fin de semana.
Por segunda noche consecutiva, los grandes centros urbanos de Francia tendrán restricciones de movimientos por la noche para blindar sus comercios y proteger a los visitantes y vecinos.
Mientras que en Lyon se circunscribe a la parte del considerado híper centro, el toque de queda de París (también de las 23.00 horas a las 06.00) abarca zonas más amplias de la ciudad, de la que, no obstante, queda excluida el extremo oeste donde se sitúa el Parque de los Príncipes, donde se juega en unas horas un PSG-Barcelona de la Liga de Campeones.
Las principales áreas afectadas en la capital son similares a las de la noche precedente -la plaza de la República y el área del centro comercial de Les Halles, que fueron epicentros de violencia el pasado fin de semana-, pero en esta ocasión no se incluyen restricciones a zonas cercanas a centros de poder, como el Elíseo o la Asamblea Nacional.
En Marsella, Niza y Burdeos, por su parte, se trata de toques de queda en ciertos barrios para los menores de edad no acompañados.
Estas medidas restrictivas buscan atajar los saqueos y pillajes producidos al margen de las manifestaciones del sábado 17 de octubre contra el encarecimiento de la vida y la degradación de la Sanidad y la Educación y que se ha saldado con al menos 3.000 establecimientos comerciales afectados.
De los algo más de 2.500 arrestados en los disturbios producidos en toda Francia (95 % hombres y 70 % mayores de edad), 149 han pasado a prisión preventiva, de acuerdo con los últimos datos del ministro de Justicia, Gérald Darmanin.












