ESPECIAL / Con la elección este domingo de la oficialista Laura Fernández como la próxima presidenta para el periodo 2026-2030, Costa Rica ratificó el giro hacia la derecha y se encamina a cambios «profundos e irreversibles», mientras que la oposición ha advertido que no permitirá «cosas indebidas».
La presidenta electa, quien comenzará su mandato el próximo 8 de mayo, anunció este domingo en su discurso de victoria un «cambio profundo e irreversible» para fundar «la tercera república», y prometió a la oposición que su gobierno será de «diálogo y conciliación».
«Nos toca edificar la tercera república. El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible», expresó Fernández desde una tarima ubicada en las afueras de un hotel de San José, donde se reunieron cientos de sus seguidores.
En Costa Rica se conoce como segunda república los cambio políticos que surgieron después de la guerra civil de 1948, como por ejemplo la abolición del Ejército y la redacción de una nueva Constitución Política.
Fernández, politóloga de 39 años de edad, no detalló los cambios que quiere impulsar en la «tercera república», pero durante su campaña prometió reformar el Poder Judicial y otras instituciones del Estado, al tiempo que líderes de su partido reconocieron que uno de los objetivos es reformar la Constitución Política para permitir la reelección consecutiva.
La presidenta electa, quien obtuvo 48,5% de los votos con 88,4% de las mesas escrutadas, muy por encima del 40% necesario para triunfar en primera ronda, dijo que ella es «una demócrata convencida» y una «defensora de la libertad, de la vida y de la familia».
Fernández también sostuvo una llamada con el presidente Rodrigo Chaves, un economista de derecha con altos niveles de popularidad y de quien fue ministra de la Presidencia y de Planificación, a quien agradeció el «ejemplo» dado a lo largo de su Gobierno. (Con información de EFE)












