CARACAS / El dirigente venezolano y expreso político Enrique Márquez, a sus 62 años pudiera convertirse en vicepresidente ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela en los próximos días, de corroborarse versiones trascendidas a medios informativos en las últimas horas.
Tras pasar más de un año detenido luego de denunciar irregularidades en las elecciones presidenciales de 2024, el dirigente fue liberado en enero tras la captura de Nicolás Maduro por parte de organismos de seguridad estadounidenses. Desde entonces ha retomado la actividad pública con una agenda intensa que incluyó un viaje a Washington, donde asistió como invitado personal de Donald Trump al discurso del Estado de la Unión.
Fuentes cercanas al gobierno norteamericano y de Miraflores coinciden en que tras los acontecimientos políticos ocurridos en el país se abrió un canal de comunicación que permitió visitas oficiales y encuentros institucionales entre representantes de ambos países.
En pocas semanas, varios altos funcionarios estadounidenses han viajado a Caracas y sostenidos ininterrumpidamente contactos formales con autoridades venezolanas. Estos acercamientos abarcan áreas estratégicas como inteligencia, diplomacia, energía y seguridad regional.
El pasado miércoles 4 de marzo se concretó la llegada del secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum. Con esta visita, se consolidó una secuencia de encuentros oficiales en menos de tres meses, y todo parece indicar que se prepara un “Gobierno de coalición” con actores políticos que son vistos por los dos principales sectores en pugna con aceptación.
En este escenario, y teniendo en cuenta lo precedente, se ha filtrado que es probable la designación de Enrique Márquez como vicepresidente ejecutivo del país, teniendo en mente terminar de cumplir, junto a la presidenta interina Delcy Rodríguez, la fase de normalización y pacificación para convocar a elecciones.
DIÁLOGO Y CONSENSO
En entrevista con El País, el político zuliano insiste en que el camino posible pasa por actuar dentro de la legalidad vigente y empujar una apertura política basada en la persuasión, el diálogo y los consensos. Esa posición lo ha distanciado de algunos sectores de la oposición venezolana, que cuestionan la viabilidad de impulsar cambios desde estructuras que consideran controladas por el oficialismo.
Su presencia en el Capitolio generó incomodidad en algunos sectores de la oposición venezolana, que interpretaron el gesto como una señal política ambigua. Márquez, sin embargo, ha evitado entrar en la polémica y prefiere centrar su mensaje en el papel que, a su juicio, puede desempeñar Estados Unidos como aliado en el proceso de reconstrucción democrática del país.
El dirigente político habla de las críticas que ha recibido desde la propia oposición y de su apuesta por una transición política que -según defiende- solo será posible si logra construirse paso a paso y con amplios consensos dentro y fuera del chavismo. (Vía agencias)












