CARACAS / En una reciente edición del programa Análisis Situacional, conducido por el analista Óscar Schémel y transmitido por Globovisión, el presidente de la Comisión Especial para el Seguimiento de la Ley de Amnistía, Jorge Arreaza, ofreció una lectura profunda sobre el actual momento político, social y económico que atraviesa Venezuela. Durante la entrevista, el parlamentario desglosó los avances en materia de justicia, la recuperación soberana y el complejo camino hacia la normalización de las relaciones internacionales.
Al abordar el panorama financiero, Arreaza reconoció los severos desafíos impuestos por las medidas coercetivas internacionales, aunque destacó la capacidad de adaptación que ha demostrado el país. Según el dirigente, «Venezuela ha pasado por una etapa de resistencia heroica frente a las agresiones externas que buscaban el colapso total de nuestras instituciones».
En este sentido, subrayó que la estabilidad económica actual es un proceso condicionado al respeto de la soberanía. Para Arreaza, el equilibrio financiero no es solo una cuestión de mercado, sino de reconocimiento político, afirmando que «no puede haber una normalización económica plena si persiste el asedio financiero y si no existe un reconocimiento real a la legitimidad del Estado venezolano».
Respecto al restablecimiento de los vínculos comerciales con Estados Unidos, el diputado destacó la interdependencia energética como un factor pragmático e inevitable. «Es natural que ellos sean nuestro mercado y es natural que nosotros seamos la fuente», aseveró, añadiendo que el acercamiento actual representa un retorno a una relación que «siempre debimos tener y que nunca debió abandonarse».
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el balance de la Ley de Amnistía, en el cual detalló que ha beneficiado hasta la fecha a 7.727 personas. No obstante, el parlamentario fue tajante al señalar que la paz social no puede edificarse sobre el olvido de las víctimas o el perdón ciego.
«La amnistía debe ser un instrumento para la paz, pero jamás puede convertirse en una patente de corso para que se repitan hechos que han enlutado a la familia venezolana», explicó Arreaza. (El Universal)












