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GOBIERNO INTERINO Y OPOSICIÓN LISTOS PARA UN NUEVO DIÁLOGO EN VENEZUELA

     ESPECIAL / Las conversaciones entre el gobierno interino de Venezuela y un sector de la oposición, respaldadas por Estados Unidos, comenzarán este sábado primero de agosto con el objetivo de impulsar reformas políticas de cara a futuras elecciones, pero sin la participación de la líder opositora María Corina Machado, informó Reuters.

El proceso refleja la creciente influencia de Washington en la política venezolana tras la salida de Nicolás Maduro del poder y la instalación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, de acuerdo con el reporte.

Por parte del Gobierno, la delegación estará encabezada por Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina y presidente de la Asamblea Nacional. El dirigente cuenta con experiencia en anteriores procesos de negociación entre el oficialismo, la oposición y Estados Unidos.

La representación opositora estará liderada por Dinorah Figuera, quien preside el sector de la Asamblea Nacional elegida en 2015 que Estados Unidos continúa reconociendo como la última legislatura venezolana elegida democráticamente.

Tres fuentes familiarizadas con el proceso señalaron a Reuters que Washington pidió a Figuera asumir el liderazgo de la delegación opositora. Entre los objetivos del sector se encuentra la renovación del Consejo Nacional Electoral y del máximo tribunal del país, con la intención de establecer condiciones para unas elecciones libres y justas.

Machado queda fuera del proceso

La ausencia más significativa será la de María Corina Machado, considerada la principal figura de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz.

Machado abandonó Venezuela a finales del año pasado para recibir el galardón, después de haber permanecido durante buena parte del tiempo en la clandestinidad tras las controvertidas elecciones presidenciales de 2024.

La dirigente ha manifestado su intención de regresar al país para participar en la respuesta a los terremotos que afectaron a Venezuela en junio. Esta decisión habría generado preocupación entre funcionarios estadounidenses, quienes consideran que no sería el momento adecuado para su retorno.

El presidente Donald Trump negó versiones según las cuales su administración habría pedido a Machado que no regresara a Venezuela. Washington, además, ha mantenido públicamente cierta distancia de la dirigente y ha argumentado que no cuenta con suficiente respaldo para encabezar el país.

Fuentes consultadas por Reuters ofrecieron versiones diferentes sobre el conocimiento que Machado tenía del proceso. Tres de ellas indicaron que la dirigente no sabía que las conversaciones estaban próximas a comenzar antes de una visita de Figuera a Caracas a mediados de junio. Otra fuente sostuvo que sí había sido informada, pero que no fue incluida en la delegación por no formar parte de la Asamblea Nacional de 2015.

Machado declaró la semana pasada que, aunque no participaría en las negociaciones, tampoco obstaculizaría los «avances reales». La dirigente señaló que evaluará el proceso según sus resultados, entre ellos la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de presos políticos y la convocatoria de elecciones.

EE. UU. busca facilitar el diálogo

Estados Unidos ha respaldado el proceso y sostiene que Venezuela debe avanzar primero hacia una estabilización política y económica antes de celebrar nuevas elecciones. Noticias Maracaibo Venezuela

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó recientemente que Machado podría participar en las conversaciones si los venezolanos respaldan su presencia. También sostuvo que Washington busca facilitar el diálogo y no imponer sus condiciones.

Para que Venezuela logre la reconciliación que el país necesita (…) es preciso que todos los sectores de la sociedad venezolana estén representados», declaró Rubio, quien ha expresado durante años su respaldo a Machado.

En paralelo, el gobierno interino venezolano buscará que Estados Unidos levante las sanciones que todavía permanecen vigentes. En anteriores negociaciones, Washington flexibilizó temporalmente medidas contra sectores como el petrolero, gasífero y aurífero a cambio de compromisos para garantizar procesos electorales más competitivos.

La participación estadounidense también es considerada un elemento de seguridad para sectores de la oposición, cuyos dirigentes han denunciado durante años detenciones y procesos judiciales que consideran motivados políticamente.

Una fuente opositora cercana al equipo de Figuera calificó a Estados Unidos como un «actor clave» del proceso y aseguró que Washington tendrá un papel activo en las negociaciones.

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