Elías Díaz
Desde San Rafael de Onoto hasta Boconoíto, el estado Portuguesa, se reporta a través de redes sociales y noticias en portales digitales una serie de protestas ciudadanas debido a los prolongados apagones que ahora son de dos y tres tandas en menos de 24 horas, y ante cuya situación a los altos jerarcas gubernamentales lo que se les ocurre decir es que “el país ha presentado el pico más alto de demanda eléctrica de los últimos nueve años”.
El cada vez más intenso deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) continúa afectando la calidad de vida de una población desgastada y agotada por la falta de electricidad en sus hogares, al igual que a los comerciales, quienes han visto mermadas sus ganancias ante la dramática situación que se ha agravado con la salida de funcionamiento de la unidad 17 del embalse del Guri.


La grave situación de los apagones y bajones del servicio eléctrico ha venido ocasionando una alta presión social en el país que ha tenido su “válvula de escape” en las espontáneas protestas, como las que se han registrado en Portuguesa hasta el momento en San Rafael de Onoto, Araure, Turén, Guanarito, Guanare y Boconoíto, incluyendo el cierre de la autopista “General José Antonio Páez”.


Los cortes eléctricos o “administración de carga”, que es el eufemismo gubernamental para la tragedia, se han incrementado en el mes de septiembre de 2026 hasta en un 52 por ciento en comparación con lo registrado el año pasado en la misma fecha, según reporte ofrecido por la ONG Visión Ciudadana, en cuyo documento se informa igualmente sobre los bajones o “fluctuaciones eléctricas” que cada vez son más constantes.
El deterioro de la calidad de vida de la población ha caído estrepitosamente y el nivel de rendimiento laboral ha bajado igualmente significativamente, lo que mantiene a los comercios con un mínimo ingreso de caja y muchos dueños o representantes de los mismos han manifestado su disposición a cerrar porque no les dan las cuentas para pagar los impuestos.-











