ESPECIAL / Durante una rueda de prensa después de la captura de Nicolás Maduro y su esposa por fuerzas estadounidenses, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que Cuba podría ser la próxima nación en soportar el peso de la presión diplomática –y potencialmente militar– estadounidense.
Trump declaró a los periodistas que Cuba es un «Estado fallido» cuyo «pueblo ha sufrido durante muchos años«. «Cuba será un tema del que acabaremos hablando», prometió.
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, agregó: “Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, al menos estaría preocupado”.
Rubio también señaló que muchos de los guardias de Maduro eran cubanos, insinuando que la cooperación de la nación insular con el líder venezolano podría servir como pretexto para cualquier otra posible operación de cambio de régimen.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha condenado inequívocamente la operación militar estadounidense en Venezuela, calificándola de “criminal” y de “terrorismo de Estado contra el feroz pueblo venezolano”.
Francia, Rusia, China y la Unión Europea también han acusado la operación estadounidense de contravenir el derecho internacional.
Venezuela ha sido el aliado regional más cercano de Cuba desde la victoria presidencial del predecesor de Maduro y revolucionario de izquierda Hugo Chávez en 1998. La alianza ha ayudado a sostener la debilitada economía cubana: aproximadamente el 60% de las importaciones totales de combustible y petróleo crudo de Cuba provinieron de Venezuela en los primeros diez meses de 2025.-












